sábado, 10 de diciembre de 2011

De vampiros y zombis

Dicen que en tiempos de crisis se produce un aumento de la literatura y el cine de ciencia ficción y terror, como una manera de evadirse de una realidad difícil. No sé si esto es cierto, pero sí que de manera cíclica ciertos temas o personajes se levantan de sus tumbas y se ponen de moda. Esto sucede con los vampiros por ejemplo. Cada cierto tiempo vuelven a aparecer, se publican libros y se hacen películas sobre el tema. Por ejemplo en los años noventa reaparecieron en el cine de la mano de Francis Ford Coppola (Bram Stoker Drácula) y Neil Jordan (Entrevista con el Vampiro), este último sobre una novela de los años setenta de Anne Rice. Un sin fin de novelas sobre vampiros vieron la luz.

Ahora ya en el siglo XXI han resurgido con fuerza, a través de series de televisión y novelas, pero presentándose como vampiros que parecen salidos de un anuncio de Carolina Herrera (New York claro), que ya no se conforman con seducir, morder y desangrar a las doncellas, sino que además las dejan embarazadas y se dedican a pelearse con los hombres lobo ¿¿¿???

Otro clásico del terror, sobre todo del cine, son los zombis. También han tenido en los últimos tiempos un auge notable a través de películas como las divertidisimas Zombie Party y Zombiland, pero también a través de la literatura (a montones) e incluso cómics. Precisamente un cómic ha servido de inspiración a una serie sobre el tema, The Walking Dead, que ahora se encuentra en su segunda temporada.

Me gustaría romper una lanza en favor de los zombis. Ellos son el patito feo de los monstruos:

a) No son guapos: al contrario, cuanto más horribles mejor. Hombre una cosa es estar muerto y otra estar hecho un adefesio.

b) No tienen poderes: no solo eso, sino que a los pobres les cuesta hasta andar.

c) No serán nunca los protagonistas: decididamente no, son solo extras, por no tener no tienen ni diálogo, vamos que ni hablan.

d) Son relativamente fáciles de matar: todo monstruo que se precie es un cabroncete redomado, astuto, que solo muere en las últimas páginas o en los últimos cinco minutos, sin embargo los zombis se matan (o rematan para ser más exactos) con cierta facilidad desde el primer momento.

e) Son ideales para una película con tintes cómicos: las dos películas que he citado son un claro ejemplo.

f) Para su desgracia son susceptibles de caer en el morbo: a pesar de que tanto vampiros como zombis son no muertos, estos últimos no gozan del encanto de los chupadores de sangre, más bien al contrario. No tiene ni punto de comparación. Mientras unos te hacen dos pequeñas heridas en el cuello por las que te desangran (la muerte dulce), los otros te arrancan los miembros y te comen a dentelladas. Y es que los pobres zombis son muy dados a caer en la casquería fácil y el gore más vulgar si no se manejan con cuidado.

Y pese a todo tienen algo que los hace atractivos para el cine y la literatura. En algún sitio leí que era porque se parecían demasiado a nosotros. Bueno cada uno que hable por sí mismo.

Quizá todo lo anterior es lo que los hace interesantes. Además tradicionalmente las situaciones que se suelen plantear en un relato de zombis es el de caos total, un escenario de catástrofe absoluta, de un mundo invadido por zombis. Son escenarios en los que la ley, el orden, la sociedad y los valores han desaparecido, donde uno puede entrar en unos grandes almacenes y llevarse todo lo que necesite o le apetezca sin más precaución que vigilar por no llevarte un mordisco; donde uno se encuentra por la calle, convertido en zombi, a ese vecino que tanta manía nos tenía y al que tanto odiábamos y poder reventarle la cabeza con un bate sin que pase nada.

El aspecto plaga también tiene ciertas connotaciones apocalípticas interesantes. Como decía uno es fácil de eliminar, pero mientras que otros monstruos vienen de uno en uno o en pequeños grupos, los zombis aparecen a mogollón, y eso acojona.

Para colmo preguntadle a cualquier niña qué Monster High prefieren y te dirán que Draculaura, Clawdeen Wolf pero casi ninguna te dirá Ghoulia Yelps (la zombi).

En fin que la vida es injusta, pero la no muerte también.