La Laguna de Peñalara se encuentra en la Provincia de Madrid, en la Sierra de Guadarrama a 2.020 m de altitud, dentro del Parque Natural de Peñalara. A ella se accede comúnmente desde la estación de Cotos, ascendiendo por el fragante bosque de pino silvestre. El camino es sencillo, lo que hace que a lo largo de él nos crucemos tanto con montañeros, que en muchos casos buscarán alargar la excursión a las más alejadas Cinco Lagunas, para por fin llegar a la Laguna de los Pájaros; como con paseantes de chancleta y tacón. El camino ofrece estupendas vistas de la denominada Cuerda Larga (aquí nace el Río Manzanares), que alberga la Estación de Valdesquí, y las antenas de radio y televisión de La Bola del Mundo.
| Alto de las Guarramillas con la Bola del Mundo a 2.258m de altitud. |
La Sierra de Guadarrama cuenta con parajes de sugerentes nombres y la Cuerda Larga no podía ser menos: El Ventisquero de la Estrada, el Alto de las Guarramillas y las Cabezas de Hierro Mayor y Menor son algunos de ellos.
El camino gira al noroeste para afrontar la parte final de la subida. Aquí el pinar comienza a desaparecer, tomando predominancia el matorral de montaña (enebros, piornos).
| Enebro |
El último tramo se hace paralelo al arroyo que nace en la misma laguna. Enseguida se llega a la cabaña del guarda forestal, un pequeño refugio circular de construcción rústica (como no podía se de otra forma). Desde aquí una pasarela de madera nos marca el camino, guiándonos hasta el pie de la laguna. Un cartelito, repetido a lo largo del camino nos conmina a que no nos salgamos del sendero marcado.
Hoy día a la laguna se llega desde abajo, así que no la podemos ver hasta estar prácticamente en su orilla, a la cual por cierto no es posible acceder, un cable en todo el perímetro nos lo impide. Por fin llegamos a la laguna a los pies de las dos hermanas (Hermana Mayor y Hermana Menor) y más al fondo el pico Peñalara (2428 m). Aquí podemos descansar, comernos el bocadillo y deleitarnos con el paisaje.
| Laguna Grande de Peñalara semi helada. |
| Pinos silvestres con porte achaparrado en bandera debido al viento. |
Pero atención un cartel nos anuncia que en caso de afluencia masiva de público no se permitirá la estancia prolongada ni realizar comidas en la cuenca de la Laguna Grande, según el PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión) de Peñalara.
Esto en un principio sorprende e incluso indigna al visitante. Que nos puedan limitar la estancia en el campo suena cuanto menos extraño. Algún iluso dijo una vez que no se pueden poner puertas al campo. No solo se pueden poner y se ponen puertas al campo, de hecho el campo está lleno de puertas, alambradas y vallas que limitan nuestro movimiento, sino que también se puede poner "tiempo" al campo.
Hace años en esa misma laguna se celebraban cada verano una competición de natación. Hoy día ni siquiera es posible acercarse a la orilla.
Sin embargo tras este pensamiento inicial, yendo más allá uno reflexiona en la presión urbana a la que se ve sometida una montaña tan cercana a la ciudad de Madrid y su área metropolitana, con una población de más de cinco millones de habitantes, que en menos de una hora pueden fácilmente desplazarse a ella.
Ignoro si alguna vez se ha tenido que aplicar la medida de limitar el tiempo de estancia. Las cifras de visitantes en 2010 son de 165.000. Es fácil imaginar que la mayor parte de las visitas tendrán lugar en verano, y sobre todo los fines de semana, por lo que es probable que haya días concretos con miles de visitantes.
Ahora es más fácil comprender determinadas medidas de protección y entender que se es un privilegiado por poder disfrutar de un lugar como la Sierra de Guadarrama tan cerca de casa, pero también implica ciertas limitaciones para poder disfrutar por mucho tiempo de Peñalara y su entorno.