jueves, 4 de octubre de 2012


PREGUNTAS SIN RESPUESTA: NUESTRO FIN DE SEMANA EN MONFRAGÜE

A veces no sabe uno cómo van a salir estas cosas con tanta gente, algunos que hace siglos que no ves e incluso hay cierto distanciamiento, etc, y uno se siente a priori incómodo, pero a veces es mejor no intentar dirigir el río de los acontecimientos, sino dejar que fluya por sí mismo y muchas cosas vuelven a su cauce.

Vista desde el castillo.

De esta manera se espera que algunas dudas obtengan respuesta, pero lo cierto es que al final se va uno a casa con otras que no traía, con enigmas a los que difícilmente se puede encontrar una solución satisfactoria:

  • ¿Por qué todas las cosas de comer que traía Eva estaban tan ricas? (me abstengo de hacer el chiste fácil). Es cierto que hay que tener en cuenta que la comida en el campo siempre está buena.
  • ¿Por qué tenemos tan amariconados a los niños? Casi ninguno de ellos hizo la excursión al castillo completa, ida y vuelta andando, el que subió andando bajó en coche o viceversa.
  • ¿Por qué a pesar de lo coñazo que somos y que damos, Miguel sigue infatigable organizando cosas, preocupándose del sitio, del alojamiento, de las excursiones, de las posibles alternativas, etc? Gracias tío.
  • ¿Por qué no parece pasar el tiempo por Santi y Rosa? Están como siempre.
  • ¿Por qué hay tantos holandeses con caravana de vacaciones en septiembre?

Subida al castillo por la umbría.


  • ¿Por qué (como esperaba) me voy con la sensación de que la denominación de Parque Nacional le viene grande a Monfragüe, de que su designación fue una cosa más política que técnica y de que si hubiese seguido siendo Parque Natural no hubiese pasado nada?

  • ¿Por qué las chicas jugaron mejor al baloncesto que los chicos: Marisa y Eva se salieron, Ana una asistencia perfecta y una canasta; sin embargo de ellos: Miguel no sé si coló alguna, Adolfo agarrándome (tengo pruebas documentales), de Ismael mejor no hablar. Vamos que estáis estupendas, los cuarenta (y alguno) os han sentado geniales.


¡Ese musguito bueno!

En fin ¡qué bien se está de vacaciones en el campo! (aunque sea un fin de semana), incluso parece que no ha pasado el tiempo, aunque uno mira alrededor y ve un montón de gente pequeñaja o no tanto que antes no estaban, sin embargo incluso con ellos, en el campo todo es más relajado (bueno menos cuando alguno se da con un travesaño en la cabeza o se rompe los pantalones). Pero la prueba del algodón es mirar las fotos que guardamos (en papel) en álbumes con páginas de plástico, que se han quedado pegadas unas con otras del tiempo que llevan cerrados y comprobar que sí hemos cambiado, aunque no necesariamente a peor a pesar de los años.