sábado, 12 de enero de 2013

VELADA EN "LA COQUETE"

El otro día pudimos juntarnos (casi todos) para comer y de paso celebrar una vez más el amigo invisible (quién quiso). La compañía fue agradable y la comida rica (aunque eché de menos los bocadillos de calamares). Después de extender la sobremesa y de que mi propuesta de a las 17:30 ir a algún sitio a bailar fuese recibida con ojiplatos (la próxima la hacemos en Badajoz para que veáis que es cierto) la mayoría tuvo que irse para recoger a los ninios de donde los tuviésen colocados.
 
Al final nos quedamos solo seis, unos porque no tiene hijos, otros porque ya son grandes o no tenían que recogerlos porque ya estaban recogidos. Alguién dijo que por qué no ibámos a La Coquete, así que allí nos fuimos sin sospechar que las buenas sensaciones aún no habían acabado aquel día.
 
El garito está desconocido desde que no se puede fumar en los sitios públicos, cuando bajas por las escaleras no ves debajo de tí el mar de nubes del humo del tabaco y una vez abajo se ve el techo que es de ladrillo visto y abovedado por cierto.
 
Nos pedimos unas cervezas y nos sentamos. Cual fue nuestra sorpresa que de repente en el mini escenario se suben unos tíos y se ponen a tocar blues en plan jam sesion. Pero es que parecía que la mitad de la concurrencia tocaba porque cambiaban a menudo de batería, de guitarra, de bajo, de cantante e incluso el tío de la armónica.
 
 
De repente uno decía.- Hoy está con nosotros no sé quién, venga vente a tocar-así que el aludido se subía, cogía una guitarra y hala a tocar, vamos que llegamos a creer que los próximos en salir eramos nosotros.

El caso es que terminamos la tarde con una sorpresa totalmente inesperada  y deliciosa.

Me gustaría subir los audios, pero aún no he podido conseguirlo, a ver si...

 
 
 

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