Reporte de una partida de Banished
Tras varias jornadas de viaje, encontramos un lugar apacible y con grandes posibilidades para fundar nuestra pequeña comunidad, para construir entre todos un lugar al que llamar hogar.
Escogimos
este emplazamiento por encontrarse en un terreno llano, con bosques
cercanos, en un enclave situado entre un lago con abundante pesca y
un río de aguas cristalinas que lo bordea, lo llamamos New
Hillersburg, en homenaje a nuestra ciudad de origen.
Nuestra
principal prioridad era levantar un techo bajo el que dormir. Nos
pusimos enseguida a conseguir madera para tal labor.
Dado
que las provisiones que habíamos traído con nosotros eran muy
escasas, una vez que las familias se establecieron, nuestro esfuerzos
se centraron en conseguir lo esencial para sobrevivir: por una parte
necesitábamos comida, los barriles de patatas que habíamos traído
en la carreta no iban a durar para siempre, así que decidimos
aprovechar la cercanía del lago para establecer un puesto de pesca;
además en los bosques cercanos había abundante caza por lo que no
dudamos en sacar partido de ella.
A
la vez que conseguíamos comida, era de vital importancia tener una
reserva de leña lo suficientemente grande como para resistir el
frío que pronto llegaría. Los inviernos son duros en estas tierras
y este iba a serlo especialmente para nosotros.
Las
primeras nieves llegaron en otoño. Para entonces ya habíamos
reunido una buena cantidad de leña, aunque aún andábamos escasos
de comida. Afortunadamente contábamos con un sastre y un herrero que
confeccionaban ropa a partir de la piel de los animales que cazábamos
y herramientas con las vetas de hierro que habíamos encontrado.
Las
estaciones fueron pasando y nuestra pequeña comunidad iba creciendo
poco a poco. los niños son el futuro de cualquier pueblo y el
nuestro no iba a ser menos.
Ahora
que los más básico estaba planificado, nuestros mayores comenzaron
a pensar en el futuro. Nuestra creciente población exigía cada vez
más madera, tanto para las diversas construcciones como para
calentarnos en invierno. Pero no podíamos seguir con el ritmo
creciente de corta de árboles, pronto nos encontraríamos con un
terreno desierto. Así que se decidió establecer áreas gestionadas
por un guardabosques, de tal manera que solo fuese cortando los
ejemplares más añosos, dejando paso a los jóvenes y plantando
donde fuese necesario. De esta manera nos asegurábamos un aporte
constante de madera. Además tanto el herborista como el recolector
de raíces y bulbos encontraban sus mejores productos en las partes
más viejas del bosque, por lo que era importante mantener un bosque
bien conservado adulto.
Sin
embargo solo eso no iba a ser suficiente, la demanda para
construcción era importante. Se había encontrado carbón en la zona
por lo que era importante buscar una veta que nos proporcionase el
carbón suficiente para no depender de la leña para calentarnos.
Para
el cuarto invierno nuestro ritmo de desarrollo era elevado, con
varios proyectos en marcha (demasiados, como más tarde pudimos
comprobar): nuevas casas, una nueva caseta de cazadores y de
guardabosques, así como un cementerio donde enterrar a nuestros
muertos, aunque afortunadamente hasta la fecha no se había producido
ningún fallecimiento, incluso pese a las duras condiciones
invernales (14 grados bajo cero muchos días).





No hay comentarios:
Publicar un comentario