viernes, 7 de marzo de 2014

REPORTE BANISHED EPISODIO I: EL INICIO


Reporte de una partida de Banished

  Tras varias jornadas de viaje, encontramos un lugar apacible y con grandes posibilidades para fundar nuestra pequeña comunidad, para construir entre todos un lugar al que llamar hogar.

  Escogimos este emplazamiento por encontrarse en un terreno llano, con bosques cercanos, en un enclave situado entre un lago con abundante pesca y un río de aguas cristalinas que lo bordea, lo llamamos New Hillersburg, en homenaje a nuestra ciudad de origen.



  Nuestra principal prioridad era levantar un techo bajo el que dormir. Nos pusimos enseguida a conseguir madera para tal labor.

  Dado que las provisiones que habíamos traído con nosotros eran muy escasas, una vez que las familias se establecieron, nuestro esfuerzos se centraron en conseguir lo esencial para sobrevivir: por una parte necesitábamos comida, los barriles de patatas que habíamos traído en la carreta no iban a durar para siempre, así que decidimos aprovechar la cercanía del lago para establecer un puesto de pesca; además en los bosques cercanos había abundante caza por lo que no dudamos en sacar partido de ella.
  A la vez que conseguíamos comida, era de vital importancia tener una reserva de leña lo suficientemente grande como para resistir el frío que pronto llegaría. Los inviernos son duros en estas tierras y este iba a serlo especialmente para nosotros.

  Las primeras nieves llegaron en otoño. Para entonces ya habíamos reunido una buena cantidad de leña, aunque aún andábamos escasos de comida. Afortunadamente contábamos con un sastre y un herrero que confeccionaban ropa a partir de la piel de los animales que cazábamos y herramientas con las vetas de hierro que habíamos encontrado.
  Las estaciones fueron pasando y nuestra pequeña comunidad iba creciendo poco a poco. los niños son el futuro de cualquier pueblo y el nuestro no iba a ser menos.
  Ahora que los más básico estaba planificado, nuestros mayores comenzaron a pensar en el futuro. Nuestra creciente población exigía cada vez más madera, tanto para las diversas construcciones como para calentarnos en invierno. Pero no podíamos seguir con el ritmo creciente de corta de árboles, pronto nos encontraríamos con un terreno desierto. Así que se decidió establecer áreas gestionadas por un guardabosques, de tal manera que solo fuese cortando los ejemplares más añosos, dejando paso a los jóvenes y plantando donde fuese necesario. De esta manera nos asegurábamos un aporte constante de madera. Además tanto el herborista como el recolector de raíces y bulbos encontraban sus mejores productos en las partes más viejas del bosque, por lo que era importante mantener un bosque bien conservado adulto.
  Sin embargo solo eso no iba a ser suficiente, la demanda para construcción era importante. Se había encontrado carbón en la zona por lo que era importante buscar una veta que nos proporcionase el carbón suficiente para no depender de la leña para calentarnos.
  Para el cuarto invierno nuestro ritmo de desarrollo era elevado, con varios proyectos en marcha (demasiados, como más tarde pudimos comprobar): nuevas casas, una nueva caseta de cazadores y de guardabosques, así como un cementerio donde enterrar a nuestros muertos, aunque afortunadamente hasta la fecha no se había producido ningún fallecimiento, incluso pese a las duras condiciones invernales (14 grados bajo cero muchos días).

No hay comentarios:

Publicar un comentario